Tribuna de Opinión en LawAndTrends: Chiringuitos legales, un mar abierto a la impunidad
En los últimos años han proliferado empresas que se presentan como especialistas en reclamaciones masivas y servicios jurídicos, pero que en realidad no son despachos de abogados ni sociedades profesionales. Se constituyen como sociedades limitadas “de intermediación”, evitando inscribirse como sociedades profesionales, esquivando la sujeción real al Estatuto de la Abogacía, al Código Deontológico y, en la práctica, cualquier control colegial efectivo.
El artículo analiza cómo se camuflan estos chiringuitos legales: usan términos ambiguos como “consultoría legal” o “asesoría jurídica”, se definen contractualmente como “prestadores de servicios jurídicos” mientras registran otra actividad, copian el lenguaje de la abogacía (“actuamos conforme al Código Deontológico”) y despliegan campañas comerciales muy agresivas, prometiendo éxitos casi seguros y minimizando riesgos clave, como una condena en costas.
También se detallan las consecuencias para el cliente: cree estar protegido por las garantías propias de un despacho de abogados cuando en realidad no lo está, se expone a servicios sin mínimos estándares de calidad, y puede encontrarse sin seguro de responsabilidad civil detrás, con vías muy limitadas para reclamar. A eso se suma la posición, a menudo pasiva o poco visible, de Colegios de Abogados y del Consejo General ante las quejas y el intrusismo.
Finalmente, el texto llama a una reacción colectiva: mayor vigilancia sobre cómo se constituyen y se publicitan estas empresas, activación de acciones legales gremiales cuando proceda y, sobre todo, una actitud más combativa de la propia abogacía frente a estas prácticas. No se trata solo de honorarios o competencia desleal, sino de proteger el sistema de garantías jurídicas sobre el que descansan los derechos de todos los ciudadanos.